¿Qué no cubre una inspección de termitas de compra?
No cubre lo que el técnico no puede ver, como madera detrás de un muro terminado o en un espacio sellado. Tampoco da una garantía sobre el futuro, porque la colonia puede llegar después de la visita.
El informe debe decir qué zonas no se revisaron y por qué. Un muro con panel cerrado, un ático sin acceso o un espacio de arrastre con poca altura son zonas que quedan fuera. Un comprador que recibe un informe sin esa lista puede creer que la casa está limpia cuando solo se revisó una parte.
La inspección tampoco determina quién paga el daño. Esa decisión depende del contrato de compra, de la negociación y, en algunos casos, del seguro del vendedor o del comprador. El técnico describe el hallazgo y la recomendación, y eso sirve de base a las partes.
¿Cómo influye la colonia en el valor de la casa?
Una colonia activa cambia el alcance del trabajo y puede cambiar la negociación. El precio del tratamiento y de la reparación se explica y se aprueba en sitio, y no hay cifra en esta página.
Una colonia pequeña en un zócalo se trata en una visita y se revisa después. Una colonia que ha cruzado varios muros y pisos requiere más inspección, más tratamiento y, a veces, reparación de madera. Esas diferencias se reflejan en el alcance, no en una cifra fija.
El comprador puede pedir al vendedor que trate antes del cierre, o puede pedir un ajuste en el precio. El informe de inspección es el documento que sostiene esa conversación. Por eso importa que describa hallazgos concretos y no solo una conclusión.
¿Qué debe hacer el comprador antes de la visita?
Pedir acceso a los espacios de arrastre, áticos y sótanos, y avisar al vendedor qué se va a revisar. Quitar muebles pesados de los muros no es obligatorio, pero ayuda a ver la línea de la pared.
El comprador o su representante deben estar presentes si es posible. Ver el informe en vivo permite preguntar por cada zona, y el técnico puede mostrar la madera y las lecturas de humedad en el momento.
Si la casa está ocupada, el vendedor debe permitir el acceso a los puntos que el técnico pida. Si no hay acceso, el informe lo registra. Esa limitación no es una señal de problema, pero sí una zona que el comprador tendrá que revisar después.
¿Qué pasa si la inspección encuentra actividad?
El técnico describe la actividad, indica la zona afectada y propone un tratamiento. El comprador puede decidir si pide al vendedor que trate, si pide un ajuste o si retira la oferta. Esa decisión la toma el comprador con la información del informe.
La actividad activa no siempre significa que la casa esté perdida. Una colonia localizada puede tratarse y revisarse después, y un informe claro permite que el comprador sepa cuánto trabajo hace falta. Lo importante es que el hallazgo esté documentado y no oculto.
Después del tratamiento, la empresa programa una revisión de seguimiento. El comprador recibe el registro de esas visitas, lo cual le sirve si la propiedad se revende o si el seguro pide una historia de la casa.